domingo, 19 de octubre de 2008
En la Caverna
“Ven acá mi amigo,” dijo la voz, “Sigue mi voz.” Y sin otro pensamiento, él corrió en la oscuridad hacia el sonido del voz. En ese momento, Pepito no pensaba por su seguridad, pensaba en la seguridad de Amparito. “Ampartio!” gritó Pepito. De repente, tropezó por cosa en el suelo. Era cosa cálido…que respiraba…y empezó a gemir. “¿Pepito?” una voz susurró, “Necesitamos salir…ahora…”. En la oscuridad, ellos podrían oír un ruido de pasos, que era acercando…
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